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27 oct 2011

SER DE LETRAS

Me encantaría saber de matemáticas, física, economía … Bueno, me encantaría no necesitar saber de ello… O quizá lo que realmente me gustaría sería tener la predisposición de querer aprender sobre ello.
En periodismo somos de letras. No es ninguna excusa, es solamente una forma de decir: odiamos los números. Siempre hay excepciones… que aún haciendo una carrera humanística afirman sentir un gran interés por los números, serán mis prejuicios, pero tengo tendencia a desconfiar de éstos sujetos.
Las matemáticas son un invento del ser humano en su afán por medirlo todo, en su afán por cuantificar el universo y responder a toda pregunta para poder controlar la naturaleza.
Las letras sin embargo siempre me han parecido más humanas. Todo es cuestionable, todo es relativo, todo es más abstracto. La literatura es un arte que nace de la nada. Las matemáticas no pueden serlo.
Un matemático no puede crear nada. Por supuesto, necesitamos a las matemáticas para crear un edificio, una vacuna, un balance… (para casi todo) Pero un matemático puro no podrá crear nada, sólo demostrar una gran verdad ya existente, una fórmula que no haya sido descubierta y que resuelva la incógnita de la ecuación que no le deja dormir tranquilo, y demostrar así una verdad irrefutable, científica.
Un matemático debe guiarse por el método que ya ha sido validado por matemáticos muertos de siglos anteriores y que le salgan las cuentas. Si se equivoca, el resultado puede ser mortal.
Éste, se atiene al método científico, al hombre de letras se la trae floja el método, y siempre se cuestionará una y otra vez todo. Incluida claro, la fiabilidad de las propias matemáticas.
Alguien que se considere de letras ve el mundo con otros ojos. (Excluyamos a los idiotas nombrados en otros textos) Es más idealista, más iluso, crítico y sobre todo creativo.
No quiero infravalorar en ningún momento los virtuosos cerebros matemáticos, pues admiro su labor, y les agradezco tratar asuntos con los que yo jamás podría tener nada que ver.
Pero tampoco considero a Cervantes menos que a Einstein, a Shakespeare que a Newton o a Galdós que a Pitágoras, a nivel de trascendencia de aportaciones y calidad de pensamiento, ni creo ser nadie para hacerlo…
Sintetizando: Los de letras aportamos esa humanidad de incertidumbre al no estar supeditados a la verdad científica. Al crear una historia a nuestro antojo, al comunicar con el estilo propio de cada uno, al contar con esa libertad expresiva. Muchas veces estamos desprestigiados por ello…
A veces imagino una clase de jóvenes genios. Y se que no es así, pero veo a los matemáticos con sus gafas de media luna, barbas descuidadas, túnicas de eruditos… Haciendo mediciones con astrolabios, microscopios, probetas… (no, no me se más artilugios) todos ellos inmersos en sus mediciones, aplicadísimos en las primeras filas. Y al fondo de la clase a los Rimbaud, Dickens, Wilde, Verne, Baudelaire, Valle-Inclán,Doyle… “liándola”, mirando las nubes, o saltándose clases para fumar a fuera (en pipa por supuesto) y hablar de todo en general… de nada en concreto.

Roberto Soriano
Twitter: @robertosoriano9

26 oct 2011

RÍETE DEL ESTRÁBICO, QUE ÉL SE RÍE MÁS

Creo que no sorprendo a nadie cuando digo que el mundo funciona mal. Solucionar sus problemas se me queda grande, muy grande... y por ello hablaré de lo que veo y me disgusta. En España tenemos la (¿sana?) costumbre de reírnos de todo; de verdad, no se engañen, el fútbol no es el deporte nacional, lo que de verdad nos gusta en este país es el cachondeo. Sólo así puedo llegar a entender y explicar determinadas cosas. En una época de convulsión social y económica como la que estamos viviendo (véase 15-M, revueltas árabes,recapitalizaciones bancarias...), me afano en comprender como somos así de capullos.

El otro día me sorprendí cuando vi en la televisión a uno de esos personajes que, de un modo u otro, todos conocemos. Me estoy refiriendo a Dionisio Rodríguez Martín, "El Dioni". Para quienes no lo sepan, o para refrescarle la memoria a algunos despistados, este hombre se hizo famoso por robar un furgón con 300 millones de pesetas (casi dos millones de euros) y fugarse a Brasil. "La verdad es que fue la leche, pero yo no robé, le quite el dinero a los más poderosos, a los bancos, que son los que nos lo quitan a nosotros". Viva la hipocresía, la incoherencia y sobre todo... ¡Ole tú!

Pues sí, mi sorpresa fue grande al ver a este señor en un reality show ("Acorralados", emitido en ese adalid y estandarte de la cultura como es Telecinco) y la verdad es que me dio para reflexionar sobre lo que ocurre en nuestra sociedad. Imagino (estoy cien por cien seguro de ello) que no seré la única voz crítica por la participación de un personaje de esta calaña en nuestra televisión. Vemos como los banqueros cobran finiquitos desmesurados, como los equipos de fútbol hacen fichajes astronómicos...Tengo que hacerlo o reviento. Voy a hacer un paréntesis que creo que viene muy al caso. Para aquellos que no son de Galicia (aquí un servidor) imagino que les es desconocida la empresa "Astilleros de Hijos J. Barreras". Pues bien, este astillero es uno de los motores económicos de una ciudad industrial como Vigo. Desde hace unos meses participa en un proceso concursal debido a una deuda de cincuenta y ocho millones de euros. Los problemas para encontrar la finanaciación necesaria son enormes y las huelgas y demás protestas de los sectores relacionados han sido frecuentes este verano. El problema es grave...muchísimas familias dependen de que se resuelva esta situación y la verdad es que la propia ciudad depende de este sector junto al de la automoción. A dónde quiero llegar os preguntaréis...me resultó curioso como en plena manifestación dos obreros se congratulaban de que el Real Madrid iba a fichar a Neymar por sesenta millones de euros (al final no sucedió como adelantaba Marca). Mientras se encontraban en una manifestación en defensa de sus puestos de trabajo les parecía genial que un equipo de fútbol pudiese gastar ese dinero en la contratación de un futbolista...retomamos.Nosotros somos los culpables de todo lo que nos pasa. Vemos al "Dioni" en la televisión y nos descojonamos, no pensamos que ese tío se ha descojonado de nosotros antes, no por robar el dinero, sino por vendernos humo, venderse como un Robin Hood moderno. No nos damos cuenta de que ese hombre se está lucrando a nuestra cuenta. ¡Mamá de mayor quiero ser ladrón de furgones! ¡Menudo chollo! Me llevo trescientos milloncetes, me fugo a Brasil, me imponen una condena de prisión de risa y luego...¡Tertuliano en Telecinco! Podría ser una reflexión de una Lore poligonera, pero no, es el mensaje que estamos lanzando a las nuevas generaciones. Luego nos quejamos de que los bancos nos roban y de que los políticos son unos mangurrianes y unos vagos que sólo velan por sus intereses ¿Pero qué queremos? ¡Si nos reímos de todo! Tenemos lo que nos merecemos. Si ese señor sale en los medios es porque vende, porque genera audiencia. Al igual que los grandes fichajes de los equipos de fútbol son posibles porque seguimos comprando camisetas y acudiendo a los estadios pagando entradas desproporcionadas.

No digo que la solución sea no ver la televisión o no ir al fútbol (existirán cientos de miles de ejemplos de sinsentidos en este mundo, no nos cerremos a estos dos casos, simplemente son los más sencillos) simplemente creo que necesitamos darle una vuelta más a las cosas, conseguir la cordura y la sensatez por la que mucha gente ha luchado y por la que mucha gente lucha. No voy a comparar el asesinato con el robo, ni mucho menos. Pero...¿Qué será lo próximo? ¿Un etarra que nos caiga en gracia en el reality "Exconvictos en el congreso"? Sólo espero que la vocación que nos impulsó a estudar periodismo no caiga en saco roto y sirva para cambiar un poquito las cosas.
Gracias por su paciencia si ha llegado hasta aquí.

Javier Roibás
Twitter: @JaviRVeiga

COSA DE "BOBONES"

No son pocos los que hoy en día siguen reconociendo el papel de la realeza en un país como fundamental. A mí me sigue pareciendo entristecedor que contemos con algo que el pueblo no pide, no es poco jugarme un brazo a que si se nos preguntara, a nosotros los ciudadanos, entre monarquía y república, saldría la opción sin corona. Creo que el cambio que pedía esta sociedad después de los terribles años del franquismo era pasar por una monarquía, que inteligentemente implantó el mismísimo caudillo, para afianzar un proceso democrático y asentar las bases del que sería un nuevo estado más liberal y organizado en la pluralidad.

Pero tras este proceso se debe seguir evolucionando, y me pasa similar con el caso del comunismo. Tengo un amigo que siempre se refiere a este modelo de la misma forma: “El comunismo está de puta madre, pero lo está para diez años, quince, incluso treinta”; y en países donde la situación es absolutista y descaradamente bochornosa, o lo que es lo mismo, donde se necesita el cambio urgentemente. Ese contraste hará progresar al estado hasta convertirlo en un territorio estable, pasado ese tiempo se deberá seguir evolucionando. Y el comunismo todos sabemos que llega un momento en que se estanca, pero bueno de este proceso hablaremos otro día.
Por ello hago hincapié en que el momento del rey así como su función “democratizadora” y “estabilizadora” ya ha pasado, ya somos un estado progresista, liberal y capaz de evolucionar sin la batuta de un elegido a dedo por el mayor cáncer de la historia de España. Y es que esto de los monarcas viene de lejos, son grandes personas con las mayores capacidades de contraer matrimonio entre ellos mismos y su asiento, pegar el culo a la silla hasta que la espátula les separe.

Y es que antaño, dicen, se les distinguía por el color de su sangre. Sus vestidos y posesiones eran imposibles de alcanzar por el pueblo llano, incluso esa ridícula forma de anteponer un pie al otro al caminar hacían sustanciales las diferencias entre los dotados por el poder divino y los que divinizaban la figura de éstos déspotas ensalzando al menos ladrón.
Aunque nos parezca cosa de libros de historia y películas de temática medieval, es entristecedor comprobar que esta realidad que vivimos poco dista de aquella formada por el triunvirato dios, patria y rey; y que nuestro sistema ladrón, aunque legítimo y algo más racionalizado, sigue marcando esa diferencia y supremacía innata e inexistente que separa la cuna de oro de la cuna de madera.
¿Es que acaso no lloran los niños “de sangre azul”, no comen y cagan después como todo hijo de vecino?

Me niego entonces a distinguir en mi esquema mental a los “Francisco y Lucía” de los “Froilán y Leonor”.
Menos después de desconocer las futuras profesiones de los primeros, vaticinando, siempre sin presuponerme adivino, la condición de vagos que mamarán desde críos estos hijos, nietos y sobrinos de reyes.

José Real
Twitter: @Jose_Real90

PODEROSO CABALLERO ES DON AMOR

En primer lugar, encuadremos al amor (con todo lo confuso, ambiguo y simplista que puede llegar a ser clasificar un sentimiento), fuera de todos los sentimientos que conocemos. Pongámosle exponencialmente separado de todos los demás.

En segundo lugar, sólo demos validez a los sentimientos contrarios al amor, a los sentimientos opuestos a los que nosotros por nuestra propia naturaleza, consideramos beneficiosos y placenteros. Éstos, son los que mueven al ser humano precisamente a la búsqueda de los contrarios, a encontrarse en un aura de felicidad, mediante la huida de todos esos sentimientos negativos y adversos.
Digamos que todo movimiento hedonista, no es el que busca los placeres mundanos y cotidianos para alcanzar la felicidad, sino que es un movimiento que huye de los displaceres, que busca la felicidad colocándose en la arista opuesta de la no felicidad. Pues, de este modo, el amor es el anverso de lo terrible, la perversión de lo corrupto, la ceguera temporal e increiblemente placentera, que actúa como un filtro frente a los ojos de una mente digamos, cotidiana, y en numerosas ocasiones masoquista, a la hora de amar, y ser amados. El amor es un compendio de sensaciones y estados de ánimo. Como todo conjunto, sin llegar a ser algo tangible, pero sí en cierto modo perceptible, tiene picos que suben y bajan. Lo fuertes que sean esas subidas, y lo alto que lleguen, y nuestra habilidad para amortiguar las bajadas, harán que ese sentimiento perdure de la manera que nosotros queremos. El amor, sin salirse de las relaciones humanas, colocándolo en un terreno menos absoluto, mas mundano y pragmático, debería o al menos esto citan algunos autores como Fromm o Stenberg, estar equilibrado (esto no se aparta de lo que debiera ser máxima en la mayoría de pasiones humanas).

A mi juicio, este buen hacer no debiera ser mas que el compendio de estar equilibrado y quererse a uno mismo (con permiso de el Cordobés), querer a la persona con la que mantengas esa relación, y por supuesto querer también la relación que se tiene. Estos tres aspectos deben estar equilibrados. En el contexto amoroso, hay amores primitivos, que funcionarían en épocas donde los hombres cazaban con hachas de sílex, pero por gracia o desgracia, vivimos en sociedades complejas, y por lo tanto las relaciones amorosas debieran estar sujetas tambien a términos y pautas sociales. Cuando se trata de un amor lineal, un amor cuasianimalesco, en el que sólo vive uno para otro, y la única importancia reside en ese otro, este amor de naturaleza en principio pura y primigenia, llegará a ser enfermizo. La propia relación amorosa tiene que hacer las veces de agente verticalizador, de demiurgo ordenador, poniendo una serie de pautas y límites que harán las veces de colchón, otorgando un cierto sentido a las conductas amoroso-libidinales.


Guille G.I.
Twitter: @guillegi6

25 oct 2011

CONCRETAR LA REALIDAD

Tarea ardua a lo largo de los siglos para eruditos, sabios, pensadores, artistas o filósofos. Ahora, en parte, depositada sobre los hombros de los periodistas. Algo tan sencillo y natural como la realidad.
¿Qué pasa?, ¿qué ocurre?, ¿Dónde se ha metido?

No conviene entrar en debates sobre cuantas realidades existen o cuan validas son. Jamás se terminaría la discusión. Trabajemos en base a la aproximación, a la comparación. Algo que, por cierto, también ocupa a la humanidad desde siempre. Para ser el primero, busca al mejor y supérale. Tan fácil como eso. Lo mismo ocurre con los que trasmiten la realidad. Buscan la del otro e intenta superarla. ¿Es esto posible hablando en términos tan absolutos como los de verdad y mentira? No lo sé. Pero se lleva a la práctica varias veces por día, en multitud de escenarios.

La comparación no implica afán de superación. Es el hombre el que se la imprime. La comparación puede implicar ansias de crecer, ánimos de construcción, deseos de compromiso. Trasladada al marco de la realidad más verdadera y al de la verdad mas real, solo parece desear la destrucción, fomentar la desviación y patentar la mentira.

Dos no se pelean si uno no quiere. Inviable a primera vista. Aquí cada uno tira para su barrio. Bien, tratemos de comparar la comparación. Aproximémonos. Recojamos cuanto se nos presenta, seleccionemos. Quizás y solo quizás consigamos concretar la realidad, aunque sea una muy particular. Pero bien elaborada, ponderada. Todos sabemos que menos por menos es más. Quizás y solo quizás ese sea el camino para completarnos y construirnos. La realidad es relativa, pero solo si la comparamos con la del que tenemos al lado. No me mientas. Pero tampoco me digas TU verdad. Por favor.

Pero la realidad es un todo, no nos olvidemos. Si lo hacemos, iremos a caer en el centro de los terrenos más pantanosos posibles. Es un todo que construye tu experiencia. No conviene beber de copas ajenas, pero sí saber a quién pertenecen. Si nos adelantamos a esos saberes y a esos quienes, entraremos en pasajes desconocidos, peligrosos. Tu mente todavía no es imperio. No te olvides. Una vez escuché que cuando los antiguos cartógrafos llegaban al final del mundo conocido escriban lo siguiente: A partir de aquí hay dragones. ¿ A partir de donde están los tuyos?

José Luis Rodríguez-Marin
Twitter: @JoselrMarin

MEDIOS DE... ¿CONTRAINFORMACIÓN?

Me subo las mangas de mi camisa violeta oscuro a medida que voy discerniendo entre lo que escribir o no escribir esta noche de octubre tenue aquí, en Madrid. Parece que la luz de la farola de mi calle está algo apagada, así que la habitual fuente de energía que da sentido a todas mis greguerías y dilucidaciones está hoy en off. Enciendo la lámpara de techo del cuarto y mientras me habitúo al amarillo de esta nueva luz superior, empiezo a pensar en el gato que se solía recostar a los pies del foco callejero. ¿Qué habrá sido hoy de él? ¿Será capaz de emigrar a otra farola más potente? ¿O por el contrario, al no ver luz en su faro cotidiano, habrá hecho más hincapié en rascar y ronear alrededor del mismo, intentando devolverle el calor y la alegría perdidas a esta turbulenta noche de otoño? Sea como sea, lo que es seguro es que no me voy a asomar a comprobarlo.
Volviendo de nuevo la cabeza al escritorio y a la pantalla del ordenador, procuro pensar en todo lo posible que puedo llegar a escribir, a ver si así se me ilumina la neurona. Pasa un minuto, pasa otro, pasa otro más… y las únicas letras nuevas que aparecen son las actualizaciones de Twitter. ¡Bah!.
Compruebo que la hora sea la correcta unas tres veces antes de pulsar una sola tecla, no sea que me equivoque de minuto y luego me maldiga unas ciento y pico veces por lo que escribí, y no por lo que pude haber escrito.
Ahora sí, ahora que ya todo fluye en orden, que el karma es estable y la luz superior es lo suficientemente potente como para sustituir al faro nocturno, me dispongo a escribir.

Ríos de titulares pasan por mi mente a mil kilómetros por hora: “ETA DEJA LAS ARMAS”, “SIMONCELLI D.E.P.”, “MÁS DE UN BILLÓN DE EUROS PARA LA BANCA”, “ELECCIONES 20-N”, “REVOLUCIÓN DEL 15-O”, “LEVANTE, LIDER DE PRIMERA”… pero sin embargo, hay otra serie de titulares que no consigo recordar. Son los titulares de los llamados “medios de contrainformación”. Medios de información tan válidos como los de masas salvo por una única diferencia: que unos no están vendidos a los intereses del poder ni poseen fundaciones, premios propios, cobertura mediática over the world, infiltrados en sus redacciones, pseudoperiodistas, titulares jugosos o noticias pactadas. Por ejemplo, medios de contrainformación son, “Kaosenlared”, “Periodismo Humano” o “Periodismo Independiente”, sin contar el sinfín de blogs y bitácoras en la red destinadas a dar otra visión de las cosas a través de la información pura y dura y sin ningún tipo de tapujos. Todo se trata de buscar y buscar hasta encontrar el blog que dé respuesta a nuestras inquietudes y satisfaga de manera eficaz y provechosa nuestro ansia de información acerca de lo que de verdad pasa en el mundo.
Ustedes se preguntarán, “¿pero cómo no he oído hablar antes de los medios que cita este chiflado?”. Pues muy sencillo estimado lector, porque estos medios no salen en la televisión ni se promocionan en carteles publicitarios. Estos medios no tienen radios ni máximos directivos que inviertan en bolsa martes sí y martes también. No tienen un contrato con el poder para publicar según qué o cuál noticia, no buscan lucrarse a costa de nadie, no les interesa el qué dirán. Simplemente persiguen a la noticia, a la información, al hecho noticiable; buscando siempre la objetividad y el rigor periodístico, algo que desgraciadamente se ha perdido en los tradicionales mass media.

Queridos lectores, no busquen estos medios alternativos en el canal 102 de su TDT o sintonizando su radio en la Onda Media. Tampoco los busquen anunciados en periódicos o como panfleto de publicidad en el buzón de su comunidad de vecinos. Búsquenlos en la red. En eso que llaman “la world wide web”. En Internet, vaya. Con ponerse las gafas de buceo, coger el arpón anti-debunkers, ajustarse las aletas debidamente y utilizar las palabras clave deseadas para cada tema a consultar, ustedes mismos se darán cuenta de que la verdad es tan inverosímil de poseer como tan maleable al ser poseída.

David Sarabia
Twitter: @DSarabissR 

24 oct 2011

¿A ESTO LO LLAMÁIS PRENSA DEPORTIVA?

Indignante, ridículo, sensacionalista, y sobre todo vergonzoso. Y recalco la última palabra porque es de auténtica vergüenza como se ha tratado la malograda suerte del piloto Marco Simoncelli . Me encantaría escribir todo lo que pienso sobre esta podrida prensa que le da más importancia al baile de sambito del “Guapo, rico y bueno” Cristiano Ronaldo y Marcelo o cuantas piezas tiene el Vicente Calderón en 3D, todo un lujazo tenerlo en casa.
A las tres menos cuarto de ayer, el aquí hay tomate de los deportes (deportes cuatro para quién aún no se haya dado cuenta) se les ocurría que la mejor idea para adelantar las noticias deportivas era mostrar a toda España las dotes de bailarín que tiene Ronaldo y lo bien que se lleva con su amigo Marcelo. Marco Simoncelli había fallecido pero debieron pensar que su audiencia prefería ver el cantautor del nuevo topventa de los 40 principales.
En el día de hoy va por barrios. Los diarios deportivos han optado por ver los goles que hace el ídolo madridista y la notable preocupación que tiene Messi por haber fallado un penalti. Lo entiendo, entre fallar un penalti en el último suspiro y la muerte de un piloto, me quedo con lo primero. Qué jodido debe estar el argentino…
Pero hay otros periódicos que sí se han acordado del piloto transalpino. Pero amigo, si tienes una foto donde se ve la cabeza aplastándose contra la rueda de Valentino (qué se le pasará por la cabeza al ver esa portada) se pone; y en grande.
Marca, que en pocos meses se había ganado mi respeto por su giro necesario editorial, ha tirado por la borda mi alborotada alegría. Sí, se acuerda de “SIC” pero pone una foto en portada para que venda. ABC es del estilo, en deportivo la misma foto que Marca, pero va más allá y titula “Simoncelli pierde la vida tras jugársela 10 años”. Vaya, lo que un periodista cuerdo y cabal suele poner en el titular.
Otro tema mucho más difícil es el que ocurrió ayer en el fondo Sur del Vicente Calderón: Se daba la circunstancia que con el fin de ETA el grupo Ultra Frente Atlético quiso dar un homenaje a las víctimas del terrorismo en España. Este grupo, no todo ni mucho menos( 30 desalmados) gritaron contra Antonio Puerta, el defensa sevillsita que trágicamente murió por una parada cardio respiratoria. Este hecho fue llevado hasta el más allá y se nos tildó a la afición atlética ( entre los que me incluyo) de irrespetuosos como mínimo. Ojo, no defenderé nunca a los miserables que cantaron eso. Pero al César lo que es del César; y si este grupo fue el único de acordarse de todas las víctimas del terrorismo en España se le debería de reconocer. Pero ya se sabe, que aquí en España solo vende lo que vende…

¿A esto de verdad le llamamos periodismo deportivo? Todavía hay quienes dicen que si la portada se hubiese dedicado al piloto italiano sería sensacionalista…y yo pregunto ¿A caso si hubiese sido español, no hubiese sido sensacionalista? ¿No es sensacionalista crear una rivalidad que cada día va a más con unos periódicos que sacan punta hasta de un bolígrafo?
Los que venimos de abajo, escribimos y luchamos con dureza para que esto no suceda, y créanme que pocos periodistas de altos vuelos también lo intentan. Mi más sincero reconocimiento a ellos. Pero siempre quedarán aquellos pseudoperiodistas que prefieren escribir algo que le agrade a su jefe para mantener bien pegado su trasero a una buena silla de cuero, que lo que sus propios principios le mandan.
Allá ellos, que les vaya bien y que tengan mucho dinero en sus bolsillos. Sólo les queda eso, la credibilidad la perdieron hace mucho tiempo

Carlos R.Cozar
Twitter: @crcozar9