Mostrando entradas con la etiqueta KAIHOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta KAIHOS. Mostrar todas las entradas

16 nov 2011

OTRO DOMINGO PARA PENSAR

Te despertarás el domingo y quizás apagues la alarma que suena encima de tu cabeza, o quizás el sol dibuje un rayo a través de la ventana que vaya directamente hacia tus ojos, obligándote a abrirlos. Probablemente tomes un buen desayuno y luego te des una ducha sin pensar, siquiera, en qué día es hoy. Encenderás un cigarro, mirarás por la ventana, “ah, que buena día hace” y observarás el vuelo de un pequeño gorrión cruzando la mitad del cielo hasta su nido. Después te vestirás, quién sabe si poniéndote la primera camiseta que encuentres o con un atuendo previamente decidido. Saldrás a la calle, a tu calle, y volverás a maravillarte por el sol radiante que luce y te barniza la cara mientras te diriges, como un niño otra vez, hacia el colegio. Pero no te encontrarás con los amigos de siempre, ni con aquella profesora gorda que tanto odiabas. No habrá plastidecors en cajas ni punzones con alfombrillas en la estantería de la derecha. No habrá ningún vínculo con tu antiguo yo. Pero sí lo habrá con tu futuro tú.

Habrá una colección de panfletos, carteles, dibujos y entes, todos ellos con una clara y perfectamente delimitada orientación ideológica que causarán en ti una serie de sentimientos que irán desde el asco a la complacencia, pasando por la indiferencia a partes iguales, o desiguales. Toda la parafernalia mediática previa a este día ya la has asimilado, ya has interiorizado el constante bombardeo de información positiva o negativa que los líderes de los principales partidos políticos han elaborado pensando… en ti. Porque tú eres lo único que puede hacer cambiar al sistema. Tu voto (o tu no voto) es lo único que puede condicionar que dos partidos, aparentemente diferentes en bases e ideología pero exactamente iguales en formas, protocolos, medidas, acuerdos, personas e intereses; gobiernen por los próximos cuatro años.
Tu futuro y el de los tuyos está en manos de una clase política que ha perdido la vergüenza y ha acatado, sin preguntar a nadie, las medidas impuestas por “El Mercado”; el mismo que les dirige a ellos pero que, aunque nos quieran convencer de lo contrario, no a nosotros. Al pueblo. A la gente.

Y es que si vivimos en una democracia, donde teóricamente el poder reside en el pueblo, ¿por qué nadie se encarga de contar con nosotros salvo, cada cuatro años? ¿Por qué es lo que los políticos digan y no nosotros? Eso, si se me permite acuñar el término, es que vivimos en una políticocracia.
Por tanto piensa el día veinte de noviembre, antes de dar tu voto, si de verdad, alguno de los dos grandes partidos se lo merecen. Si la respuesta es que no, te felicito: comienzas a sentirte parte del pueblo, no de los mercados.

KAIHOS
TWITTER: @DSarabissR 

3 nov 2011

UN PAÍS CON PUS

* Vivimos en un país con pus. Vivimos en un país donde el esfuerzo no tiene recompensa más allá de una palmadita en la espalda, y en el que cuanto más robas a tu vecino, mejor recibido eres por aquellos que son de tu condición.
Este es un país maravilloso, con sol en invierno y en verano, con playas, con chiringuitos durante todo el año, con botellón, con hachís, con tortilla de patata... pero es un país, lamentablemente, tercermundista. Y no es que sea precario en cuanto a su infraestructura o a sus telecomunicaciones, es precario en cuanto a pensamiento. En cuanto a conciencia. En cuanto a moral.

No tenemos suficiente con que un Gobierno nos mienta casi cada día, nos utilice como excusa en sus negocios y leyes, nos "aplacebe" con palabras y medidas irrisorias, nos escupa sobre nuestro futuro o nos imponga qué es descargable y qué no; que encima nosotros, los españolitos de a pie, nos enfrentamos por saber quién se indigna más con todo esto: si los que están en la izquierda o los que están en la derecha. Todo esto viene de atrás, de otros tiempos en los que el país se encontraba partido por la mitad y una terrible guerra se encargó de llevarse la vida de hermanos, amigos y hombres. Sobre todo de hombres, humanos. No caigamos en los mismos errores que nos llevaron al suicidio en la otra vida; no volvamos al odio, a la violencia, a la envidia… Creo que el país se encuentra en un estado de letargo moral desde hace varios años hacia aquí. La gente parece cansada: ¿por qué?, ¿será que el sedentarismo que devora cada vez más a la raza humana es el culpable? Yo creo que sí. Y en este país entendemos, y mucho, de eso. Es irónico que nos hayamos vuelto cada vez más perezosos, pero no es de extrañar que con estos últimos años de “bonanza económica” hayamos prosperado de tal forma que si nuestros abuelos levantaran la cabeza, probablemente no sabrían ni cómo vivir: ahora lo tenemos todo, mientras que ellos lucharon y se ganaron lo que buenamente pudieron. Simplemente para que sus hijos tuvieran un futuro, los que ahora son tus padres.

Y es que después de haber luchado contra una ocupación francesa, después de haber superado tres guerras carlistas, de habernos alzado contra un sistema caciquil, después de haber superado la crisis del 17 y de desafiar a Primo de Rivera, después de salir airosos de una Gran Guerra y de derrocar a un dictador; ¿no podemos salir a la calle a protestar contra esta gran mentira que vivimos y que llamamos democracia?

* Este artículo fue escrito el 21 de enero del año 2011


KAIHOS
TWITTER: @DSarabissR

20 oct 2011

UTOPÍA SOBRE MI VIDA.

Resulta que hay un lugar, más allá de las estrellas, donde la noche no existe. El día es, básicamente, un torbellino de luces y sombras; donde cualquier pensamiento o intuición puede hacerse realidad con tan sólo imaginarlo. Dícen que allí, los sueños tampoco existen, son realidades. También cuentan que los atardeceres se pueden contemplar desde lo más profundo de su existencia, que se puede admirar cada rayo de sol, cada pedazo de aire, cada partícula de polvo.
Además, el tiempo no es tiempo, sino simple espacio y cada acción que es llevada a cabo no importa más allá de un momento. Cuando llueve, el agua se refleja en los haces de luz y forma bonitos arcoiris, que caen a la tierra y nutren cada porción del terreno, haciendo que después crezcan unas largas y extrañas plantas que sirven de alimento a los insectos de alrededor...
Los desiertos no existen, y el agua cae a raudales desde las cumbres más altas de las montañas infinitas que conforman el paisaje. Los pájaros se alimentan de nieve, los búhos observan cómo cae la lluvia y las señoriales águilas se obcecan en hacer con su figura la de un animal respetable y venerado, distintivo en estilo, formas y vuelo. Son tantos y tantos los animales que acuden a este lugar, que en el cielo se ha dibujado, como por arte de magia, una gran flecha en sentido descendente que anuncia a los viajeros que su parada final se encuentra a tan sólo unos metros más abajo. Se escuchan tintineos suaves y pequeñas piezas melódicas producidas con algún instrumento extraterrestre, no conocido por el hombre. Hay valkirias y dríades mirando desde el confín del cielo, intentando no ser descubiertas; pero su risa es delatora: de repente un viento caliente enciende a todos los seres vivos del lugar haciendo que sus instintos animales salgan más a relucir que en ningún otro momento...
Hay árboles madurando sus frutos, arbustos de hoja perenne e incluso rosas frescas, como recien regadas.
También hay grandes extensiones de verde, amplias llanuras, infinitos valles cubiertos de musgo y verdín, en los que aproximadamente cada veinte metros se puede trazar un arco con el dedo y contemplar el firmamento, imaginando que todo sea tan bello como pueda ser posible y tan puro como el aire azul que desprendan las nubes.
Yo una vez estuve allí, fui feliz por un instante... por ese mismo instante en que tardé en despertarme.


KAIHOS
TWITTER: @DSarabissR